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Maternar y Trabajar (Laura Gutman)

miércoles, 7 de enero de 2009

Boletin de Enero de Laura Gutman.
¿A que quita muchas justificaciones?
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Solemos creer que maternidad y trabajo son incompatibles. Sin embargo no importa si trabajamos o no. Importa saber si logramos fundirnos en las necesidades de los niños pequeños en relación al contacto corporal, el cobijo, la lactancia, los brazos disponibles, la mirada, la quietud y la presencia durante las horas que sí estamos en casa, incluyendo la noche. Siempre es posible seguir trabajando, si es nuestro deseo o nuestra necesidad, sin que el niño tenga que pagar los precios del abandono emocional. Con frecuencia utilizamos el trabajo como refugio y excusa perfecta para no someternos al vínculo fusional con los hijos. En cambio otras veces nos lanzamos a ese misterioso universo sin tiempo y sin bordes que es el contacto corporal permanente con los niños pequeños, sabiendo que esa hazaña es invisible a ojos de los demás, y que en ese territorio no recibiremos reconocimiento ni apoyo.

El problema no es el trabajo. El problema es la vuelta a casa. Pensemos cuántos minutos por día le dedicamos -de verdad- a la satisfacción pura de nuestros hijos traducida en piel, olor, leche, fluidos, abrazos y palabras llenas de sentido.

Cuando regresamos a casa, el niño que ya nos ha esperado con infinita paciencia siente que, ahora sí, ha llegado la hora de estar con mamá. A partir de ese momento merece ser resarcido, colmado de caricias, tiempo, abrazos y sonrisas y también merece recibir respuestas a sus reclamos legítimos ya que ha esperado estoicamente el regreso de su madre. Si somos capaces de delegar todo lo demás una vez que hemos regresado a casa, si comprendemos que no hay nada urgente más que nutrir a nuestro bebe de caricias y leche, entonces el trabajo no será un obstáculo para el vínculo amoroso entre la madre y el niño.

La leche no se va

miércoles, 17 de diciembre de 2008

En el blog de Vale, me encontre este extracto de "Un regalo para toda la vida" del Dr. Carlos Gonzalez. Me encantó.
"Imagine a una cierva dando el pecho tan tranquila. De pronto, huele a un lobo. Sale corriendo después de esconder a su cría entre unos matorrales, porque su cría no puede correr. Como la cría no huele a nada (para eso se ha pasado su madre todo el día limpiándola con la lengua) y se está muy quieta, mientras que la madre sí que huele y hace ruido al moverse, el lobo probablemente seguirá a la madre y no encontrará a la cría. Si el lobo alcanza a la madre, mala suerte, la cría morirá también dentro de unas horas. Pero si la madre consigue escapar, dentro de un rato volverá con su cría y seguirá dándole de mamar.

Pero si la cierva fuera goteando leche, ningún lobo que se precie podría perder el rastro. Como el reflejo de eyección está condicionado, la secreción de oxitocina se interrumpe cuando la cierva se asusta. A diferencia de la prolactina, que tarda varias horas en bajar, la oxitocina es rápidamente destruida y sólo permanece un par de minutos en la sangre; si la hipófisis deja de producirla, pronto no queda nada (por eso cuando se usa la prolactina para acelerar el parto se ha de administrar continuamente, en gota a gota; no serviría de nada poner una inyección de prolactina cada tres horas). Para mayor seguridad, la adrenalina, que producen los animales asustados, inhibe directamente los efectos de la oxitocina. Probablemente, el mismo mecanismo puede inhibir el parto cuando la madre está asustada. Una hipopótama adulta, una rinoceronta, una jirafa, no tienen nada que temer de las hienas; pero la cría recién nacida sería una víctima fácil. La presencia de un peligro puede inhibir la producción de oxitocina y retrasar el parto durante unas horas, hasta que el peligro ha pasado. Tal vez por eso algunos partos son tan difíciles en el medio extraño del hospital, rodeada de desconocidos, y la mayor parte de las mujeres se sienten mejor si su marido u otro familiar las acompaña, mientras que otras prefieren dar a luz en su casa, ayudadas por una comadrona a la que conocen bien.

Perdón, ya me iba por las ramas (¿tal vez porque desciendo del mono?). Dejamos a nuestra amiga cierva regresando junto a su cervatillo. Como ya no está asustada, la adrenalina desaparece de su sangre, el reflejo condicionado se vuelve a desencadenar, la leche vuelve a salir y la cría mama tan contenta. Pero, si en vez de una cierva es una mujer, la cosa puede que no sea tan fácil. Además de la madre y su bebé, por allí están la abuela, el marido, la suegra, la cuñada, la vecina, el médico y la enfermera, y algunos de ellos, si no todos a la vez, van a prorrumpir en amenazas: «¿Se te ha cortado la leche por un disgusto? A una prima mía le pasó lo mismo, y el niño casi se le muere de hambre; su marido tuvo que salir corriendo a buscar una farmacia de guardia para comprar leche, porque era sábado por la noche...».

Ya no es el miedo al lobo, sino el miedo a no tener leche lo que aumenta el nivel de adrenalina y disminuye el de oxitocina. El niño intenta mamar pero casi no sale leche; el niño se enfada y protesta, la suegra aprovecha para marcarse un tanto: «¿Ves? Le estás pasando los nervios con la leche. Ya te dije que en tu estado más vale que te dejes de tonterías y le des un biberón». La madre empieza a llorar y se asusta todavía más...

Una de las mejores maneras de fastidiar la lactancia es asustar a la madre, convencerla de que no va a poder, de que dar el pecho es muy difícil... Es una estrategia habitual de los fabricantes de leche artificial.

Pero, ¡ojo!, no estoy diciendo que las mujeres asustadas, nerviosas o estresadas no puedan dar el pecho. ¡Claro que pueden! La lactancia materna no es una delicada flor de invernadero, sino una de las funciones más robustas de nuestro organismo.
Una función vital (no para la madre, pero sí para su cría). Todos nuestros órganos pueden fallar (de algo hay que morir), pero quedarse sin leche es tan raro como tener un paro cardiaco o una insuficiencia renal.

Quienes hablan del estrés de la vida moderna olvidan que somos la primera generación de españoles que se han ido a la cama cada día con la seguridad de que al día siguiente también comerían. Las mujeres han dado el pecho durante milenios, en situaciones mucho peores. Han dado el pecho cuando vivir 35 años se consideraba «llegar a viejo», cuando la sequía anunciaba el hambre, cuando la guerra asolaba sus hogares, cuando trabajaban como esclavas, cuando las epidemias diezmaban pueblos y ciudades. El efecto del estrés sobre la lactancia es temporal: la leche no sale en seguida, el bebé se enfada y llora un poco... sigue mamando, porque tiene hambre, y la leche acaba saliendo, por estresada que esté la madre. Lo que ocurre en la actualidad y no había ocurrido nunca antes es que, cuando el bebé llora y se enfada, la
madre le da un biberón.
No son los nervios y preocupaciones los que hacen que se vaya la leche, sino los biberones."
Fuente: Valeria

¿Hasta cuando le vas a dar pecho?

miércoles, 22 de octubre de 2008

A ver si vamos despejando de a poco los mitos relacionados con el destete natural.....
EL DESTETE NATURAL
Algunas personas creen que si el niño no es activamente animado a destetarse, no lo hará nunca por si mismo; sin embargo, esta idea es errónea, como lo demuestra el hecho de que en sociedades en que se permite al niño mamar tanto tiempo como quiera, acaba por destetarse él solo. En la mayoría de sociedades humanas el destete suele ocurrir pasados los 2 o 3 años de edad; en nuestra cultura ocurría así hasta hace poco más de un siglo. Los acontecimientos que han condicionado en nuestro medio el rechazo cultural hacia la lactancia más allá del primer año son complejos, pero no dejan de ser cuestiones culturales, que no tienen que ver con las necesidades biológicas ni psicológicas del niño.
Está muy extendida la creencia de que a partir de una cierta edad la leche materna no alimenta, que el niño mayor que mama es por vicio, o de que la lactancia prolongada afecta negativamente el desarrollo psicológico del niño. Estas creencias han llegado a calar profundamente en la mayoría de las personas, incluyendo médicos, psicólogos y pedagogos. Esta presión cultural en contra es el principal inconveniente de la lactancia prolongada; en algunos países, como Estados Unidos, es algo tan inusual que algunos han llegado a verla como una perversión. Existen casos de madres acusadas de abusos contra sus hijos.
De hecho, el estigma social de continuar amamantando a un niño que ya camina o que va a la escuela fuerza incluso a madres seguras de sí mismas a hacerlo en la clandestinidad; los que más han dañado la lactancia prolongada han sido los profesionales de la salud, dando información sin base científica real, a la vez que desalentando a las madres que han querido prolongar la lactancia.
Cada especie de mamíferos tiene una edad en la que el destete ocurre de forma natural, que probablemente esté condicionada genéticamente. En nuestra especie es difícil deslindar lo cultural de lo biológico. La antropóloga K. Dettwyler, de la Universidad de Texas, ha recogido información acerca de la edad de destete de los primates no humanos, poniéndola en relación con variables del ciclo vital, tales como peso al nacimiento, peso del adulto, periodo de gestación y erupción de molares permanentes; extrapolando estos datos a la especie humana, parece que el destete natural podría ocurrir entre los 2 años y medio y los 7 años.
Estos datos vienen a ser apoyados por dos hechos de diversa índole:
*En sociedades actuales en las que el rechazo cultural a la lactancia prolongada no existe, las madres amamantan a sus hijos hasta los 4 años por término medio.
*Se estima que el sistema inmunitario de los seres humanos no está maduro y plenamente operativo hasta los 6 años de edad.
CAMBIOS EN LA LECHE DURANTE EL DESTETE
Existe la creencia popular de que a una determinada edad del niño la leche materna pierde sus propiedades nutritivas. Esto no sólo no es así, sino que no existe ningún alimento que aisladamente supere el valor nutritivo de la leche. Si que la pueden superar en algún nutriente en concreto (Por ejemplo, el hígado la supera en hierro, la papaya en vitamina C y la carne de buey en proteínas) pero no en todos a la vez; de manera que la leche materna sigue siendo el alimento más nutritivo de cuantos pueda tomar un niño, aunque tenga tres o cuatro años. Existen algunos estudios que evalúan los cambios en la composición de la leche materna durante el proceso del destete, en ellos se demuestra que el volumen de leche disminuye en proporción a la cantidad de otros alimentos que tome el niño (a menor hambre, menor succión y menor producción de leche). La concentración de proteínas aumenta hasta el 142% del basal, los lípidos mantienen su concentración, el hierro aumenta hasta el 172%, el calcio permanece constante y el zinc disminuye hasta el 58% del basal. Los factores inmunitarios se mantienen durante el destete gradual. Hay que decir que estos estudios se hicieron en niños que fueron destetados por causa del propio estudio, a la edad de 7 meses, y que el destete duró 3 meses, pero no dice nada de lo que puede ocurrir durante el destete natural, que puede tardar varios años.

Fuente: http://www.dardemamar.com/Eldestete.htm (publicado en el foro de Criar y Amar)

Calidad superior

martes, 15 de julio de 2008


Quiero Teta!!

lunes, 14 de julio de 2008

De Bebes y mas me traigo este cuentito precioso sobre la lactancia:









El cerebro de una madre

jueves, 3 de julio de 2008



Del Capítulo 5 del libro "El cerebro femenino" de Louann Brizendine


EL CEREBRO DE MAMÁ







"La maternidad te cambia, porque transforma el cerebro de una mujer, estructural, funcional y en muchas formas, irreversiblemente. Este cambio cerebral da origen a un cerebro motivado, siempre atento y decididamente protector, que obliga a la nueva madre a cambiar sus reacciones y prioridades en la vida. Se ligará con ese ser como no se ha ligado nunca con nadie. Las alternativas son la vida y la muerte.




En la sociedad moderna, en la que las mujeres no son sólo responsables de parir niños sino de sostenerlos económicamente, estos cambios en el cerebro crean el conflicto más profundo en la vida de una madre. Cuanto más intensamente hagas algo, más células asigna el cerebro a dicha tarea,




...La biología puede invadir circuitos a pesar de nuestras mejores intenciones y gran cantidad de mujeres experimentan los primeros síntomas del "cerebro maternal" mucho antes de concebir un hijo, especialmente si lo han estado intentando durante un tiempo. El "deseo del bebé" - el ansia profunda de tener un hijo - puede afectar a una mujer poco después de que haya acunado al recién nacido, suave y cálido, de otra. El suave olor de la cabeza de un niño lleva feromonas que estimulan al cerebro femenino para que produzca la poderosa poción del amor - la oxitocina - creadora de una reacción química que induce al deseo de bebé. El tacto de la piel de su bebé, el aspecto de los deditos de manos y pies, los breves llantos y gritos entrecortados quedan ya tatuados en el cerebro de la madre. En el plazo de horas o días, puede embargarla un abrumador afán de protección y se establece en ella la agresividad maternal. Su fuerza y resolución de cuidar a ese pequeño ser y de protegerlo se apoderan por completo de los circuitos cerebrales maternos. La madre siente que podría parar la marcha de un camión con su propio cuerpo para proteger al bebé. El cerebro se le ha modificado y junto con él la realidad.




Tal es quizás el cambio de la realidad más importante que ocurre en la vida de una mujer. Igual que un sistema global de actitud humana, los centros cerebrales de una madre para la vista, el sonido y el movimiento están orientados a monitorizar y seguir a su bebé. Esta vigilancia incrementada puede adquirir todas las formas posibles, dependiendo de la amenaza que una madre perciba contra la seguridad y estabilidad de su "nido". Incluso es algo normal el replanteamiento de las obligaciones del marido como proveedor.




Los circuitos cerebrales maternos cambian también en otros aspectos. Las madres pueden tener mejor memoria espacial que las que no han tenido hijos y pueden ser más flexibles, adaptables y valerosas. Tales son las habilidades y talentos que necesitarán para custodiar y proteger a sus bebés. Si han tenido por lo menos una camada, las hembras de rata, por ejemplo, son más atrevidas, muestran menos actividad en los centros del miedo de sus cerebros y se desempeñan mejor en las pruebas de laberintos porque tienen más memoria; además son cinco veces más eficientes para cazar presas. Estos cambios duran toda la vida, según han visto los investigadores. Las madres humanas pueden compartir estas experiencias.




Semejante transformación es válida también incluso para madres adoptivas. En tanto permanezcas en contacto físico continuado con el niño, tu cerebro emitirá oxitocina y reformará los circuitos necesarios par hacer y mantener el cerebro maternal. La dopamina se incrementa en el cerebro maternal por el estrógeno y la oxitocina. Es el mismo circuito de recompensa disparado en un cerebro femenino por la comunicación íntima y el orgasmo. Los crecientes vínculos incluyen los efectos de críar al niño dándole el pecho. La mayoría de las mujeres que amamantan a sus bebés reciben un beneficio extra: el estímulo regular de los más agradables aspectos del cerebro materno.




En cierto estudio se dio a ratas madres la oportunidad de apretar una barra y obtener una pizca de cocaína o apretar otra barra y que un cachorro de rata viniera a chupar sus pezones. ¿Cuál creéis que preferían? Los chorros de oxitocina en el cerebro superaron siempre la toma de cocaína. Puedes imaginar en qué medida dar de mamar refuerza la conducta maternal; tenía que ser útil para garantizar la supervivencia de nuestra especie.




Cuando un bebé coge el seno de la madre con sus manecitas y chupa el pezón, desencadena flujos explosivos de oxcitocina, dopamina y prolactina en el cerebro de la madre. Empieza a fluir la leche del seno. Al principio, todos aquellos tirones en tus pezones secos y sangrantes te pueden hacer pensar que será imposible superar otro día de tortura por culpa de la lactancia. Sin embargo, después de unas cuantas semanas - si no te has sentido arrastrada al harakiri - tendrás la capacidad de sosegar a tu bebé chillón y calmarte tú misma gracias a la lactancia. En el plazo de tres o cuatro semanas, la experiencia empieza a ser totalmente placentera; y no sólo porque el dolor haya cesado. Empiezas a esperar la hora de dar el pecho, a menos que estés tan corta de sueño que pases el día medio dormida. Pero en cierto momento de los pocos meses iniciales, podrás darte cuenta de que dar el pecho se ha vuelto fácil y de que lo disfrutas de verdad. Te baja la presión sanguínea, te sientes tranquila, relajada y te meces en olas de sentimientos de amor por tu bebé inspiradas por la oxitocina".




Fuente: del blog de Valeria, a su vez de Criar y amar

El papel del padre en la lactancia

miércoles, 2 de julio de 2008

“El papel del padre durante la lactancia podemos definirlo y moldearlo”-Carlos González


Esta es una entrevista de Arturo Meoño al pediatra Carlos González, él es autor de exitosos libros como Mi niño no me come, Bésame mucho, Un regalo para toda la vida. Además del tema de la crianza de la niñez es un experto y reconocido conferencista sobre lactancia materna.


Arturo -Según su experiencia, ¿dentro del núcleo familiar, cuáles mitos, prejuicios o “resistencias” a la lactancia son más comunes entre los hombres?

Carlos -No me da la impresión de que haya unas resistencias especiales. Más bien diría que la mayor parte de los padres están muy contentos con la lactancia. El mito es el que tiene toda la sociedad (incluyendo a la propia madre): que a lo mejor no hay suficiente leche, que a lo mejor la leche no es buena… A veces se oye decir que hay maridos que no quieren que su esposa dé el pecho porque se le va a “caer” y “estropear”, o porque creen que el pecho es un órgano erótico y por tanto pertenece al marido, y no al niño. Pero el caso es que nunca he oído a ningún padre decir estas cosas, siempre son rumores, alguien que ha oído que otro ha dicho que otro piensa… a lo mejor esas supuestas resistencias son en sí mismas un mito.


Arturo -Las masculinidades predominantes ¿nos generan obstáculos a los hombres para poder tener una adecuada participación en la lactancia de nuestros hijos e hijas? ¿O lo que tenemos son vacíos en cuanto a información, formación o educación?

Carlos -Ahí me pierdo, ¿qué son las “masculinidades predominantes”?


Arturo -Las variaciones del machismo.

Carlos -¡Ah, el machismo, y la participación en la lactancia! Ante todo, el machismo no dificulta la lactancia. Durante siglos, probablemente milenios, las mujeres han dado el pecho a pesar del machismo. Ha sido justo en el siglo en que el machismo ha disminuido un poco, y en los países en que ha disminuido, en donde la lactancia se ha visto en peligro. Supongo que es pura coincidencia.


Los padres no podemos participar en la lactancia (salvo que usemos “participar” en un sentido tan amplio que ya no tiene sentido). Podemos participar en la crianza de nuestros hijos, podemos llevarlos en brazos, cantarles, dormirles, acariciarles, lavarles, vestirles, cambiarles los pañales, jugar y hablar con ellos, llevarlos a pasear, ayudarles con los deberes, leerles libros… pero no podemos darles el pecho. Más vale acostumbrarse a ese hecho, y admitir que no es ninguna deshonra. Porque la absurda noción de que padre y madre deben hacerlo todo por igual ha llevado a algunas familias a dar biberones, “para que el padre también pueda participar”. Es fácil caer en la tentación de pensar: “mi abuelo era un machista medio salvaje, pero yo soy un hombre moderno e igualitario”. Pero cada época ha tenido sus ideas y su forma de vida, con sus ventajas y sus inconvenientes. Tal vez estamos haciendo mejor algunas cosas, pero peor otras. No, nuestro abuelo nunca cambió un pañal, pero tampoco se le hubiera ocurrido divorciarse de su esposa para irse con otra más joven, y mucho menos “olvidarse” de pagarle la pensión, o pelear ante los tribunales para poder separar a un niño de un año de su madre fines de semana alternos y dos semanas en vacaciones.


Arturo -Asumido el hecho que no podemos darles el pecho, podrías ahondar en ¿cuales serían los principales roles de nosotros los padres durante el período de lactancia?

Carlos -El papel del padre durante la lactancia no es biológico, y por tanto podemos definirlo y moldearlo a nuestro gusto. No creo que nadie pueda definir e imponer un papel como mejor que los demás. Cada familia se organiza según sus tradiciones, preferencias, expectativas y posibilidades. Los padres pueden ganar dinero para que la madre pueda dedicarse durante un tiempo al cuidado de su hijo, pueden hacer las tareas domésticas, pueden bañar al bebé y cambiarle el pañal y consolarlo cuando llora y no se calma ni con el pecho o cuando se despierta a media noche y nadie sabe qué le pasa. Pueden apoyar a su esposa, asegurarle que lo está haciendo muy bien, que están orgullosos de ver qué buena madre es, que aunque no tenga tiempo de arreglarse está más guapa que nunca. Pueden hacerla reír. Pueden protegerla frente a las críticas de familiares y otras personas que no estén de acuerdo con la lactancia. Pueden sacar al bebé a pasear un par de horitas para que la madre pueda dormir la siesta. Pueden intentar apartarse del paso y no molestar. Supongo que todos los padres hacen algunas o varias de estas cosas, en proporción variable.


Arturo -Ya que mencionaste el aspecto emocional, ¿qué necesidades puede tener nuestra pareja mientras está dando pecho, y cómo podríamos ayudarla a satisfacer estas necesidades?

Carlos -Seguro que cada madre tiene sus propias necesidades, así que siempre es buena idea empezar por preguntarle. También puede ser, por supuesto, que no sea consciente de sus propias necesidades, o que no sepa expresarlas, o que le parezcan una tontería y no se atreva a nombrarlas. O que intente amoldarse a lo que la sociedad espera(o a lo que ella cree que la sociedad espera) de ella, y dé la respuesta “correcta” en vez de la real. Parece todo muy complicado; pero al fin y al cabo no somos psicólogos, sólo maridos. Hacemos lo que podemos, y lo importante es la buena voluntad. En esa buena voluntad se incluye el suponer que también ella tiene buena voluntad, que también hace lo que puede aunque no siempre acierte. La felicidad requiere cierto esfuerzo por ambas partes.


Arturo -¿Qué diferencias y qué constancias encuentras entre los hombres que vivimos en la “cultura occidental” en comparación con las familias en la prehistoria?

Carlos -¡Anda! Cada vez me haces preguntas más difíciles. En la anterior casi no se me ocurría nada, y ahora menos. Para empezar, los hombres (varones) actuales de la “cultura occidental” son muy distintos unos de otros. Hay grandes diferencias por países, por clases sociales, por edad, por carácter… y diferencias puramente individuales. Probablemente si algo nos distingue, en general, de nuestros antepasados, es el mucho tiempo que dedicamos a trabajar, y el poco tiempo que por tanto tenemos para la familia, los amigos y para nosotros mismos. Los grandes primates en la naturaleza suelen dedicar sólo dos o tres horas al día a buscar comida y comérsela. Nosotros dedicamos ya ese tiempo a ir de compras, cocinar, comer y lavar los platos. Sólo que nosotros, antes de ir de compras, necesitamos trabajar ocho horas diarias para que nos den unos papelitos de colores con los que ir de compras. Otras diferencias importantes es que nos parece normal vivir más de 70 años, cuando nuestros antepasados debían considerar una gran suerte el pasar de 35, y que nos parece que la muerte de un niño es una catástrofe, una desgracia, una mala suerte excepcional, cuando nuestros antepasados debían contar con que al menos la mitad de sus hijos morirían en la primera infancia. ¿Y todo eso qué importa? Pues no lo sé. Por eso digo que no se me ocurre qué responder a esta pregunta…


Arturo -Nada, a mí me encanta cuando podemos ver las cosas en perspectiva histórica. Bueno, la última, a mis amigos cuando me entero que van a ser papás les digo “duerman muy bien ahora” y después cuando ya son papás y los veo con ojeras les dijo “intenten hacer pequeñas siestas a cualquier hora” y tú como doctor y como padre ¿qué sugerencias tendrías para los padres que tienen bebés lactantes?

Carlos -Aquí en España (y supongo que en otros sitios) a los jóvenes les encanta “ir de marcha”. Se van a una discoteca, y luego a otra discoteca, y cuando cierran todas se van a un “after hours”, y luego desayunan… Si les sugieres que estén en casa a las 11, o al menos a la 1 de la madrugada, te miran como si fueras extraterrestre. ¿Serán esos mismos los que, unos años después, vienen a quejarse de que el bebé no les deja dormir? Pues qué pena que me dan (risa malévola).


Bueno, ahora en serio. Tener hijos es cansado, y exige muchas horas de trabajo. Desgraciadamente, nuestro sistema económico no lo reconoce. Pretende que hagamos lo mismo que hacíamos antes, y además cuidemos a los niños, como si fuera cuestión de media horita al día. Como padre, lo primero que diría a mis “colegas” es que prueben a dormir con sus hijos. Todos en la cama grande es mucho más descansado. Que no se duerme igual que sin hijos, desde luego que no, pero es mucho más cómodo tener al bebé al lado y consolarle en seguida que recorrer cada noche el pasillo varias veces para encontrarse con un bebé totalmente desvelado, porque hemos tardado cinco minutos en acudir. Además de cómodo, dormir con los hijos es agradable, una de las cosas más divertidas que tiene la paternidad.


Y lo segundo, que no le echen a sus hijos la culpa de nuestra forma de vida. No es un bebé exigente y manipulador, que nos tiene toda la noche despiertos sin comprender que hemos de madrugar para ir al trabajo. En todo caso, echémosle la culpa a un empresario exigente y manipulador, que nos obliga a llegar temprano al trabajo sin comprender que por la noche hemos estado atendiendo a nuestro hijo. A lo mejor el empresario tampoco tiene culpa, pero al menos no es hijo nuestro.


*(Arturo Meoño el productor y director artístico de la Unidad de Radio Nederland en AL)


Fuentes:

La verdad sobre la lactancia.....


¿¿Adivina cual de las dos conductas recibe mas criticas??

domingo, 29 de junio de 2008




Sillon para lactancia

viernes, 27 de junio de 2008







Amamantar y trabajar

miércoles, 25 de junio de 2008

¿Quien dijo que no se puede?





http://www.llli.org/docs/spanish/HD_all_sp1.pdf

Leche materna y leche de formula

lunes, 9 de junio de 2008

Me traigo el articulo tal cual, pero quiero aclarar que no estoy muy de acuerdo en la ultima parte sobre las "ventajas" de la lactancia artificial y sobre la alimentacion mixta. Los pongo por respetar el contenido original del articulo, pero por supuesto este blog apoya la Lactancia Materna al 100%
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La leche materna es el mejor alimento para los niños, de la misma forma que la leche de vaca es la mejor para los terneros. Todos los mamíferos producen leche que es perfecta para sus crías. En esta entrevista con la Dra. Gro Nylander, jefa del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Rikshospitalet de Oslo, Noruega, descubrirás más cosas sobre la lactancia. Gro Nylander ha escrito el libro ”Maternidad y lactancia ”, publicado por Ediciones Granica. En este libro ofrece información y consejos a los nuevos padres, de manera exhaustiva y de fácil comprensión.

- ¿Por qué es mejor la leche materna?
- La leche materna contiene de manera precisa todo lo que el niño necesita para su desarrollo y crecimiento natural. Siempre está fresca, ya que se toma directa de fábrica. La leche materna es fácil de digerir, y se sirve limpia y a la temperatura adecuada. De esta manera se evitan los intermediarios que encarecen el producto final y el riesgo de contaminación por falta de higiene. Además, el momento de la comida es cálido y agradable y transmite seguridad al pequeño.
Otra ventaja es que los niños de pecho no necesitan agua, incluso durante días calurosos de verano o cuando tienen fiebre. Estudios hechos en los trópicos muestran que incluso durante intensas olas de calor, los niños están bien hidratados cuando se les da el pecho siempre que lo piden. Por lo tanto no es conveniente estropear el delicado equilibrio del intestino del niño dándole agua u otra bebida mientras no sea absolutamente necesario.

Lípidos favorables para el ser humano
Gro Nylander tiene como referencia una larga serie de estudios científicos cuando explica con detalle los componentes de la leche materna y por qué son tan importantes para el crecimiento, desarrollo y salud del niño. En primer lugar, está la grasa.
La grasa es una parte importante de la leche materna y aporta por término medio la mitad de las calorías. Esta grasa favorable para el ser humano está repartida en minúsculas gotitas de manera que el bebé pueda aprovecharla por completo. La grasa es importante para, por ejemplo, el desarrollo del cerebro. Cuando el niño nace el cerebro todavía no está completamente desarrollado. La creación de tejido cerebral precisa de mucha cantidad de grasa, el mejor material para construir este tejido es la grasa de la leche materna.
La grasa de la leche materna también es necesaria para el desarrollo de la vista. Por si fuera poco, la grasa de la leche materna favorece un crecimiento adecuado. Existen estudios que muestran que los niños de bajo peso al nacer, que por alguna razón han pasado hambre mientras estaban en el útero de su madre, engordan más rápido con la leche materna que con cualquier otro alimento.
A algunos les sorprende que la leche materna contenga tanta grasa, ya que su aspecto es parecido al de la leche de vaca desnatada. La explicación es que la composición de la leche materna cambia constantemente, de acuerdo a las necesidades del niño. La cantidad de grasa varía a lo largo del día y también a lo largo de cada toma. En general, la cantidad de grasa aumenta hacia el final de la tetada, cuando el niño ha saciado su sed y puede llenarse con unas cuantas calorías. A menudo también aumenta la cantidad de grasa a medida que transcurre el día. La grasa libera sustancias que hacen que el niño se sienta somnoliento cuando se acerca la hora de acostarse.

Hidratos de carbono y proteínas
Es un pequeño shock para el bebé llegar al mundo después de haber estado en el vientre de su madre, donde recibía alimento continuamente, día y noche. Ahora pasan horas entre toma y toma. Cuando por fin la comida está servida, el pequeño puede sentirse incómodo por el hambre y la bajada de azúcar en la sangre. En esos momentos es bueno saber que la leche que sale del pecho al principio de la tetada tiene abundancia de azúcar (lactosa). Esta leche le da al niño fuerzas para seguir mamando y hacerse con todos los otros beneficios que la leche materna le ofrece.
-¿A qué está bien pensado?, comenta la obstetra.
En la leche se encuentran muchos tipos de hidratos de carbono. La lactosa contribuye a que el calcio se absorba fácilmente. Otros azúcares hacen que una bacteria beneficiosa (Lactobacilus bifidus) florezca en el intestino del niño, facilitando la digestión. Esta bacteria es la razón por la que la caca de los niños de pecho no tiene un olor desagradable.
La cantidad de proteínas de la leche materna es precisamente la adecuada para los niños de pecho nacidos a término. Los prematuros necesitan más proteínas, pero, afortunadamente, la naturaleza ya se encarga de ello: las madres de prematuros producen leche que contiene más proteínas. Por ello es muy importante que los bebés prematuros reciban la leche de su propia madre lo antes posible.La leche de vaca contiene demasiadas proteínas para los pequeños bebés humanos. Por esta razón en el pasado se diluía la leche de vaca con mucha agua para dársela a los bebés antes de que apareciera en el mercado la leche artificial industrial. El problema era que entonces la leche contenía demasiado poco azúcar, así que había que añadirle más.
Minerales, oligoelementos y vitaminas
En la leche de todos los mamíferos hay poco hierro. Pero el poco hierro que se encuentra en la leche materna está especialmente preparado para ser absorbido por un cuerpecito humano y su cantidad es la suficiente para los niños nacidos a término. De hecho, dar el pecho de manera exclusiva es la mejor protección para que el niño no sufra de anemia durante los primeros seis meses de vida. La mayoría de los niños prematuros deben recibir suplemento de hierro durante un tiempo porque todavía no habían almacenado una reserva de hierro en su cuerpo.
La leche materna también contiene muchos otros minerales y oligoelementos en la medida exacta y adecuada. Es el caso de, por ejemplo, el zinc, que es bueno para la piel, contrarresta el eccema y hace que las heridas se curen más rápidamente.
En general, la leche materna contiene todas las vitaminas que el niño necesita durante los primeros seis meses de vida. La única excepción es la vitamina D, que es necesaria para que el esqueleto obtenga calcio. La luz del sol es la encargada de que el cuerpo reciba vitamina D. Los habitantes de países muy al norte que no ven el sol en largos períodos deben tomar vitamina D.
- Un buen consejo de salud es que el niño pase tiempo al aire libre, aunque intentando evitar el sol directo. Algunas madres de piel obscura que están muy poco expuestas al sol por motivos religiosos o culturales deberían tomar suplementos de vitamina D, especialmente durante el embarazo y la lactancia.
La leche materna es medicina

Asbjørn Langslet, catedrático de pediatría, suele decir: ”mientras le des pecho a tu hijo, recibe una pequeña vacuna diaria”. Gro Nylander complementa esta información nombrando algunas enfermedades contra las que la leche materna puede proteger.
- Algunas investigaciones han demostrado que la leche materna ayuda activamente al bebé a evitar enfermedades. Por ejemplo, la leche materna, y especialmente el calostro, contienen importantes anticuerpos que protegen las mucosas contra diversas infecciones. Es un hecho comprobado que la leche materna funciona como una especie de guardaespaldas para el niño, pues contiene muchos glóbulos blancos, conocidos como “la policía del cuerpo”. Los glóbulos blancos se comen a los microorganismos dañinos y hacen que otras células pongan en marcha sus mecanismos de defensa. También está demostrado que los niños de pecho están menos expuestos a padecer diarrea y otras enfermedades del sistema digestivo. También se reduce el riesgo de sufrir dolencias de las vías respiratorias, tales como resfriados, bronquitis, neumonía y otitis. Y lo mismo en cuanto a infecciones urinarias, eccema y alergia, diabetes juvenil y, en la edad adulta enfermedades del aparato digestivo. Pero recuerda que aunque el riesgo se reduzca, esto no quiere decir que el niño no pueda ponerse enfermo. A veces la gente se ahoga aun llevando chaleco salvavidas, constata la Dra. Nylander.
- Hay quien usa la leche materna para la nariz tapada. Poner un par de gotas en el orificio nasal puede ser beneficioso, debido a que los anticuerpos de la leche materna son especialmente importantes para las mucosas. También hay quien unta leche materna en la piel con eccema, pero no se ha probado que esto tenga algún efecto.

Continuación natural
Después del embarazo y el parto, la lactancia es la continuación natural y apropiada. Lo correcto es que el recién nacido mame de su mamá, y ello le transmite sin duda sensaciones agradables. No hay que olvidar que está acostumbrado a una vida protegida en su vientre y ha pasado por el enorme e intenso esfuerzo que es venir al mundo a través del estrecho canal del parto. De manera natural, el recién nacido busca el pecho de su madre donde encuentra buen alimento y cálido consuelo en un mundo que es tan diferente del que abandonó, dentro de su mamá.
También es natural que Mamá esté agotada y llena de dudas al llegar a casa de la clínica con su pequeñín indefenso. Papá quiere ayudar, pero tal vez se sienta un poco frustrado y fuera de lugar. Por suerte, hay mucho que Papá puede hacer aunque no pueda dar el pecho. Ambos padres pueden resolver sus dudas en el libro ”Maternidad y lactancia”. Gracias a él pueden sentirse tranquilos al recibir orientación y buenos consejos acerca de todas las cuestiones que tengan que ver con el pequeño, también sobre lactancia y alimentación artificial. La autora es experta en lactancia, y mamá de 3 hijos ya mayores. En su trabajo como médico obstetra y también como miembro activo de la Asociación de Ayuda a la Lactancia noruega desde sus comienzos a finales de los años 60, ha obtenido amplia y sólida experiencia acerca de los muchos problemas y retos con que se encuentran los nuevos padres.
¿Y la salud de la madre?

”Esto no puede ser sano” piensa quizá la madre que da pecho mientras con esfuerzo intenta sobrellevar el día a día durante el puerperio. Muchas mujeres que acaban de convertirse en madres sufren por el cansancio agotador, las molestias físicas y las noches sin dormir. El consuelo que la doctora Nylander les ofrece es que la situación mejora después de un tiempo, y que de hecho la lactancia es buena para la salud de la madre.
Mucha culpa del cansancio la tienen las “brumas de la lactancia”, una somnolencia que aparece debido a las hormonas que se producen mientras se da el pecho, y que hacen que la madre tenga que relajarse cuando puede. Es la manera que la naturaleza tiene de hacer que la madre se concentre en el pequeño y que todo lo demás pase a un segundo plano.
- Tranquila, las brumas de la lactancia son pasajeras. Los investigadores han demostrado que después de unos meses, las madres espabilan y se vuelven muy rápidas y atentas, siempre alerta. Esto ocurre más o menos cuando el niño empieza a moverse y avanzar y necesita que lo vigilen de una forma diferente a cuando era un recién nacido. Durante el puerperio aprovecha para tomar muchos momentos de descanso. “Duerme cuando puedas”, alienta la experta en lactancia. La doctora nos recuerda que tan pronto como la lactancia esté bien establecida, dar el pecho funciona como un acto relajante y tranquilizador. Se ha descubierto que la hormona que se produce al dar de mamar, la oxiticina, funciona como tranquilizante, baja la tensión arterial, disminuye la agresividad y la angustia, y refuerza el sistema inmunitario. Las mujeres que dan el pecho están menos estresadas y enferman con menos frecuencia que las que no dan el pecho.
Gro Nylander constata que es fácil darse cuenta de la influencia positiva que la lactancia tiene para el cuerpo durante la época inmediatamente posterior al parto. - Muchas mujeres sienten como el útero se contrae cada vez que dan de mamar.

La lactancia también te beneficia a largo plazo. Los pechos se mantienen sanos. Parece que el dejar que los órganos cumplan la función para la que fueron creados protege contra la enfermedad. Numerosos estudios muestran que el riesgo de padecer de cáncer de mama en la menopausia se reduce al haber dado el pecho. La lactancia también parece reducir algo el riesgo de sufrir cáncer de ovarios.Para el resto de tu cuerpo es también positivo que des el pecho. Al contrario de lo que muchos creen, tu esqueleto se mantendrá fuerte y sano, sólo con que te preocupes de obtener suficiente calcio para sustituir el que das con la leche.

- La madre que da el pecho debe cuidar de que su alimentación sea equilibrada y de beber suficiente líquido que reemplace el que se gasta con la leche. Es importante tener claro que el cuerpo da prioridad a la producción de leche y para ello utiliza las sustancias nutritivas que tú recibes. Lo que queda después de ello es lo que tu propio cuerpo absorbe. Lo mismo ocurría cuando estabas embarazada, el niño se servía los nutrientes, y después tu cuerpo recibía el resto. Por eso es tan importante que cuides la alimentación durante el embarazo y durante el puerperio, dice la Dra. Nylander.

Leche artificial

Puede haber muchas razones para que un niño no reciba leche materna. El pequeño puede ser adoptado. O quizás la madre tuvo que dejar de dar el pecho debido a complicaciones o circunstancias de la vida que hicieron imposible la lactancia. También puede pasar que la madre esté enferma y deba tomar medicinas tan fuertes que el niño no las tolere. Las mujeres que se han operado los pechos para reducirlos a veces no consigue producir leche.

En Noruega el 98 o 99% de las madres da el pecho después del parto. A los tres meses, nueve de cada diez continúan dando el pecho a su hijo. Gro Nylander comenta que son poquísimas las mujeres noruegas que no quieren dar el pecho. Por regla general, siempre hay una razón importante por la que los bebés toman leche artificial. Desde luego, esos niños también crecen bien sin una gota de leche materna.Para que los niños de biberón reciban la misma estimulación en el momento de la comida que los niños de pecho, es importante que los elementos que se dan por sí mismos durante la lactancia también estén presentes. Hablar al niño para que oiga las voces de sus padres. Que la madre o el padre abracen al niño y le mantengan pegado a su cuerpo con un brazo descubierto de modo que la carita se apoye contra el pecho desnudo del padre o madre, para que así sienta los latidos del corazón. Mientras come, el bebé debe sentir calor y los movimientos que hace un cuerpo grande al respirar, y ver una cara adulta cariñosa, recomienda Nylander.

- Las leches artificiales modernas están basadas en leche de vaca que ha sido tratada de manera especial y adaptada para que sea digerible y adecuada para el bebé humano. Con ellas, los niños que no toman pecho reciben la segunda opción posible. A esta leche se le añade hierro, minerales y vitaminas, y se le quitan gran parte de las proteínas, pues la leche de vaca tiene demasiadas. Ya que la grasa de la leche materna es tan beneficiosa para el desarrollo del cerebro y la vista del bebé, ahora las compañías que fabrican leche artificial trabajan en añadirle a ésta ácidos grasos omega-3 que se parezcan a los naturales que contiene la leche materna. No se conoce el efecto a largo plazo de estos añadidos artificiales.
La Dra. Nylander recalca que si tu bebé toma leche artificial, debes prepararla con cuidado. Debes seguir las instrucciones del envase al pie de la letra. Si pones demasiado polvo, la mezcla será demasiado fuerte para el pequeño estómago de tu hijo y demasiado concentrada para todo el organismo. No seas demasiado “generosa”. Por otro lado, si pones poco polvo, la mezcla será demasiado floja, con poco alimento.
Ventajas

Las desventajas de que el niño no reciba leche materna son evidentes: el niño se pierde los beneficios que proporcionan las características especiales de la leche materna, y la mujer se pierde las ventajas para sí misma que proporciona el hecho de dar el pecho.
- Pero la madre y el padre pueden consolarse con que también hay algunas ventajas con el biberón. Se puede ver cuánto ha tomado el niño, y así uno no se pregunta si es por hambre que el niño llora. Además la leche artificial es relativamente constante en su composición. No depende de lo que la madre coma y beba o las medicinas que tome, ni de qué hora del día es, comenta Nylander. - Que la madre y el padre puedan relevarse mutuamente con las comidas es también una ventaja. Aunque la madre se pierda los efectos saludables de la lactancia para sí misma, al menos también suele librarse de posibles problemas en los pechos como la inflamación o las grietas. Como contrapartida, la madre quizá lo pasó realmente mal al principio cuando quedó claro que su hijo no iba a poder ser un niño de pecho.
Alimentación mixta

Algunas madres dan a su hijo tanto leche materna como un suplemento de leche artificial. Esto puede ser agotador, pero también ofrece la posibilidad de beneficiarse de las ventajas de ambas.
- No empieces a usar biberón mientras haya esperanza de volver a amamantar al niño en exclusiva. Es mejor usar una tacita o vasito. Si ya no hay duda de que debéis continuar con el suplemento de leche artificial, debes dar primero el pecho y después biberón, recomienda Nylander.
Si estás dudosa de si debes empezar con biberón porque crees que quizás tengas poca leche, tiene un buen consejo para ti:
- Si tuvieras poca leche, a partir de los 4 meses de edad es posible dar pequeñas cantidades de alimentos sólidos, así que probablemente no necesitarás un suplemento de biberón. Y, de cualquier forma, a partir de los 6 meses es el momento de empezar con la alimentación complementaria. Yo sé que puede ser muy duro cuando el personal de salud y las asociaciones de apoyo a la lactancia continuamente resaltan las innumerables ventajas de la leche materna. Recuerdo la sorpresa y la tristeza cuando yo misma tuve que darme por vencida, mi hijo mayor tenía 6 semanas. Yo que había creído que esto de la lactancia era coser y cantar, algo que funcionaba por sí solo. Así germinó en mí la idea de que había que hacer algo para informar y ayudar a las mujeres para que no fracasaran con la lactancia.Gro Nylander hizo algo. Se convirtió en consultora de lactancia y después de estudiar medicina se especializó en Ginecología y Obstetricia. A lo largo de muchos años se ha ocupado de estudiar y promover la lactancia y el contacto entre la madre y el recién nacido. Ha viajado por toda Noruega para difundir los conocimientos sobre lactancia y sobre la "Iniciativa Hospitales Amigos de los Niños" y las 10 reglas para conseguir una lactancia satisfactoria que hoy día son el standard en todos los paritorios del país.
- Es difícil llegar a todas las mujeres. A los que trabajamos en los paritorios y en las maternidades, así como a los pediatras, nos ocurre con frecuencia que no alcanza el tiempo para decir todo lo que nos gustaría explicar y compartir con la mujer que acaba de convertirse en madre. Esta es la razón por la que accedí a escribir un libro sobre el tema cuando la editorial me lo propuso. Escribirlo me llevó tres años, y estoy muy emocionada por la fantástica acogida que ha recibido.
En Noruega el libro ciertamente ha alcanzado de lleno al público, la autora recibe continuamente cartas de agradecimiento. El libro ha recibido críticas maravillosas. Uno de los principales periódicos noruegos considera este libro un “must”, algo que como madre no puedes perderte.
Entrevistada por: Eva Fosse Publicado: Helsenytt, 2000Traducido del noruego por Maria Begoña Freijeiro Sabater, revisado por Carlos J. González Rodríguez, pediatra.Febrero 2005.
Gro Nylander es autora de la obra "Maternidad y lactancia"

Fuente: Holistika

¿Que comen los bebés?




Me encontre este excelente libro (para ver en la computadora o para imprimir) que explica a los niños pequeños lo que comen los bebés --leche materna, por supuesto--


Esta disponible en ingles, español o aleman.


Que lo disfruten!





Todavia le das?????

martes, 27 de mayo de 2008

Estas respuestas a la pregunta incomoda numero 1 me las halle en el foro de Criando Creando, a su vez de Crianza Natural



Todavia le das pecho?

- Si, y no veas la de pasta (dinero) que me ahorro.

- Si, me ha dicho el pediatra que por lo menos hasta los dos años.

- Si, la leche de vaca es para los terneros.

- Si y mi intención es no dejar de darle nunca, lo que me ahorro en compresas!

- Si, a ver si aguantamos hasta la comunión.

- Si, es que he perdido el chupete.

- Si, es el mejor alimento que existe, tu no se lo diste a tus hijos???

- Si, es muy pequeño todavia.

- Si, hoy es dia par. Los impares le doy un bocadillo de jamón.

- Clarooo, porqué lo preguntas?

- Sí, hasta que se case mira si tiene tiempo...

- Sí, lo que pasa es que ahora han quitado la mili y ya no sé hasta cuando le daré.

- Sí, y cuando me muerde una le ofrezco la otra, como Jesucristo con sus mejillas.

- Sí le doy hasta por la noche!! es una pasada, verdad? sentir a tu bebé tan cerca...

- Sí, hay que darle al menos 6 meses, así que como mi vecina no le dió a su niña yo le tengo que dar 12 al mío, así los dos le habremos dado 6 meses al hacer la media.

- Sí, es que en mi casa nadie más quiere sacarme toda esta leche que tengo.

- Sí, es que tengo otra vecina que tampoco le ha dado ha su niño. Ahora tengo que dar 18 meses.

- Sí, es que como hay tantas madres que no tienen leche, para una que tiene habrá que aprovecharlo!!

- Sí, y que follón. El pediatra me ha dicho que ya le puedo dar Cacaolat (Chocomilk y similares) y yo todo el día comiendo chocolate... no sé que haré cuando me pida un capuccino, saltar?

- Sí, tu conoces algún adulto que compre leche en polvo?

- Sí, el primer día me sacó la lengua y ala! castigada hasta los dos años sin biberones. A la mama se le respeta!!

- Si pero tranquila, cuando tenga 12 meses y ande, mamará de pie, así no la cojo en brazos y no se acostumbra. Tiene que aprender a ser independiente!!

- Sí, y tú al tuyo, le sigues dando macarrones? (- Claro que le doy macarrones, porque lo dices?) Ah, no sé, no hablábamos de comida?

- Uy, tengo para él y hasta para mí misma. No veas lo buenos que me quedan los cortados!!! Mucho mejor que la leche de vaca, dónde va a parar.

- Sí, me cansé de darle tantos biberones.

- Es que no lo ves?

- Sí, era eso o galletas porque yo de cocinar ni idea (- pero si preparar un biberón es muy fácil!) Ah, no lo sabía...

- Pecho? quien está aquí dando el pe... Uy!! quita niño!! Sueltaaaa

- Sí, pero tranquila, cuando se me acabe la leche ya no le doy más!

- Sí, así nos daban la ayuda de 600 euros al año. (- dan una ayuda por dar el pecho?!?) Bueno, es lo que te ahorras en leche artificial...

- Uy, cuanta envidia en el ambiente...a ti no te dieron teta?? Claro, eso explica muchas cosas...

- Sí, es que yo le doy leche humana porque quiero que sea una persona. A ti te dieron leche de vaca ¿verdad?

- Sí, (- Pues no debe ser muy bueno...), ah que sabes mas que la OMS? pues que bien tener a alguien tan inteligente cerca.

- Claro, no lo sabes? para un niño tomar leche es fundamental!!

- Y la q me saco en el curro, se la doy a sus hermanos con Cola-cao

- Sí, y el día que quiera que chupe plástico ya me operaré las tetas.

- Sí, yo no me complico la vida con biberones.

- Sí, es que soy demasiado vaga para hacer biberones

- Es que como soy pobre, mejor le doy pecho que me sale gratis.

- Es que es muy cansado y sacrificado dar biberones.

- Si, es que está muy buena mi leche. ¿Quieres probar?

- Tu crees que tiene cara de que le haga falta algo más?

- Con lo que me ha costado que se coja este no se suelta NUNCAAA (y porque la niña no quiere que si no... los dos a la vez)

-Si!! Nos encanta!!

- Sí, con lo buena que está y lo a gustito que se duerme pegadita al pecho de mamá.

- Sí, es ke yo las tetas las tengo para algo más ke para lucir escote

- Sí, le dare teta hasta que alguna de las dos se aburra, o ella o yo

- Sí, si es posible le dare teta hasta que consiga marido

- Sí, y tú tan grande y aún preguntando tonterías....

- Mis tetas te preocupan?

- Pues, para qué tengo TETAS?

- Sí, es que otra cosa no, pero tengo muy buena leche, no como otras

- Sí, y después pienso hacerme ama de cría

- Sí, pero es que mi leche, fíjate tú, sí le alimenta...

- Si, es que yo soy muy moderna: lo de los bierones es un atrasooooo....



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- ¿y todavia te sale leche?
-no, de esta sale sprite y de esta jugo de naranja

(Esta es de Lety)

Lactancia Salvaje

viernes, 23 de mayo de 2008

Por supuesto, no podia faltar este excelente articulo de Laura Gutman, que me fascina, porque es asi, porque esto de la lactancia es rendirse ante una fuerza superior y ser utilizada por una energia superior.


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La mayoría de las madres que consultan por dificultades en la lactancia están preocupadas por saber cómo hacer las cosas correctamente, en lugar de buscar el silencio interior, las raíces profundas, los vestigios de femineidad y un apoyo en el varón, en la familia o en la comunidad que favorezcan el encuentro con su esencia personal.



La lactancia genuina es manifestación de nuestros aspectos más terrenales, salvajes, filogenéticos. Para dar de mamar deberíamos pasar casi todo el tiempo desnudas, sin largar a nuestra cría, inmersas en un tiempo fuera del tiempo, sin intelecto ni elaboración de pensamientos, sin necesidad de defenderse de nada ni de nadie, sino solamente sumidas en un espacio imaginario e invisible para los demás.

Eso es dar de mamar. Es dejar aflorar nuestros rincones ancestralemente olvidados o negados, nuestros instintos animales que surgen sin imaginar que anidaban en nuestro interior. Y dejarse llevar por la sorpresa de vernos lamer a nuestros bebés, de oler la frescura de su sangre, de chorrear entre un cuerpo y otro, de convertirse en cuerpo y fluidos danzantes.

Dar de mamar es despojarse de las mentiras que nos hemos contado toda la vida sobre quienes somos o quienes deberíamos ser. Es estar desprolijas, poderosas, hambrientas, como lobas, como leonas, como tigresas, como canguras, como gatas. Muy relacionadas con las mamíferas de otras especies en su total apego hacia la cría, descuidando al resto de la comunidad, pero milimétricamente atentas a las necesidades del recién nacido
.



Deleitadas con el milagro, tratando de reconocer que fuimos nosotras las que lo hicimos posible, y reencontrándonos con lo que haya de sublime. Es una experiencia mística si nos permitimos que así sea.

Esto es todo lo que se necesita para poder dar de mamar a un hijo. Ni métodos, ni horarios, ni consejos, ni relojes, ni cursos. Pero sí apoyo, contención y confianza de otros (marido, red de mujeres, sociedad, ámbito social) para ser una misma más que nunca. Sólo permiso para ser lo que queremos, hacer lo que queremos, y dejarse llevar por la locura de lo salvaje.

Esto es posible si se comprende que la psicología femenina incluye este profundo arraigo a la madre-tierra, que el ser una con la naturaleza es intrínseco al ser esencial de la mujer, y que si este aspecto no se pone de manifiesto, la lactancia simplemente no fluye. No somos tan diferentes a los ríos, a los volcanes, a los bosques. Sólo es necesario preservarlos de los ataques.

Las mujeres que deseamos amamantar tenemos el desafío de no alejarnos desmedidamente de nuestros instintos salvajes. Solemos razonar, leer libros de puericultura y de esta manera perdemos el eje entre tantos consejos supuestamente “profesionales”.




Hay una idea que atraviesa y desactiva la animalidad de la lactancia, y es la insistencia para que la madre se separe del cuerpo del bebé. Contrariamente a lo que se supone, el bebé debería ser cargado por la madre todo el tiempo, incluso y sobre todo cuando duerme. La separación física a la que nos sometemos como díada entorpece la fluidez de la lactancia. Los bebés occidentales duermen en el moisés o en el cochecito o en sus cunas demasiadas horas. Esta conducta sencillamente atenta contra la lactancia. Porque dar de mamar es una actividad corporal y energética constante. Es como un río que no puede parar de fluir: si se lo bloquea, desvía su caudal.

Dar de mamar es tener el bebé a upa, todo el tiempo que sea posible. Es cuerpo, es silencio, es conexión con el submundo invisible, es fusión emocional, es locura.

Sí, hay que volverse un poco loca para maternar.

Laura Gutman















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